15 de septiembre: Día Mundial del Linfoma

204 panameños son diagnosticados al año con cáncer en los glóbulos blancos (linfocitos)

Tratamientos innovadores brindan esperanza de vida a pacientes con linfomas.

Este tipo de cáncer es más común en hombres que en mujeres y generalmente es diagnosticado después de  los 60 años de edad.

¿Sabía usted que a este tipo de cáncer en los glóbulos blancos (linfocitos) se le conoce también como linfoma? Según datos de la Coalición Mundial y Red de Grupos de Pacientes con Linfoma,  este tumor afecta a 580 mil personas en el mundo.

De acuerdo con la doctora Alejandra López, gerente médico de hematología de Roche Centroamérica y Caribe (CAC), los linfomas se clasifican en dos principales categorías. La primera corresponde a los linfomas no Hodgkin (LNH), los cuales se agrupan de acuerdo con el tipo de célula que afectan (T o B) y alrededor del 80% corresponden a linfomas de células B, incluidos los linfomas difusos de células grandes B y los linfomas foliculares; siendo estos dos los más prevalentes.

“El LNH se puede diagnosticar a distintas edades, sin embargo, su incidencia se triplica a partir de los 60 años de edad. El otro tipo de linfoma corresponde al linfoma de Hodgkin, el cual se suele diagnosticar a edades más tempranas (entre 20 y 40 años de edad)”, agregó la doctora López.

Según las estadísticas del Observatorio Mundial del Cáncer que pertenece a la Organización Mundial de la Salud (OMS), en Panamá son diagnosticados 204 nuevos casos anualmente con linfomas no Hodgkin (135 casos se presentan en el género masculino y 69 en el femenino). Anualmente, en nuestro país fallecen 107 personas a causa de esta enfermedad.

“Los linfomas foliculares son más comunes en el género masculino, tienden a ser crónicos, se caracterizan por presentar recaídas y remisiones (disminución o desaparición de síntomas) y a pesar de ser indolente, para la mayoría de los pacientes es incurable. Este tipo de cáncer, es común que sea diagnosticado en edades superiores a los 60 años de edad”, señaló la doctora López.

¿Cómo realizar un diagnóstico temprano de un linfoma?

Los médicos especialistas hacen énfasis en la importancia de un diagnóstico temprano, el cual es fundamental para mejorar el pronóstico del paciente. Las pruebas más comunes que se realizan, corresponden al examen físico completo del paciente para examinar las posibles áreas con ganglios inflamados o nódulos,  análisis de sangre, biopsia, estudios por imágenes (como la tomografía axial computarizada o el PET scan) y también, se analiza el historial médico del paciente.

Terapias innovadoras brindan esperanza de vida a pacientes con linfomas

Las opciones de tratamiento para un Linfoma no Hodgkin dependen de varios factores, entre ellos: el tipo de linfoma y el estadio; además es importante tomar en cuenta las preferencias del paciente y el estado general de su salud.  Actualmente, existe la quimioterapia, la radioterapia y las terapias dirigidas, las cuales están compuestas por anticuerpos monoclonales, elaborados a partir de organismos vivos, que se dirigen a las células malignas y bloquean su crecimiento y diseminación. Además, limitan el daño de las células sanas.

Los avances en la biología molecular y la medicina personalizada nos permiten brindar nuevos tratamientos a los pacientes que sufren de distintos tipos de linfomas, apoyándoles de manera integral y evitando efectos colaterales, a favor de una mejor calidad de vida”, concretó la doctora Alejandra López, gerente médico de hematología de Roche Centroamérica y Caribe (CAC).

Recientemente, la Agencia de Administración de Medicamentos y Alimentos de los Estados Unidos (Food and Drug Administration, por sus siglas en inglés), aprobó una terapia innovadora para tratar el linfoma difuso en recaída o pacientes refractarios, una enfermedad agresiva que tenía una necesidad médica insatisfecha. Gracias a la efectividad de esta nueva terapia, los pacientes logran alcanzar en promedio 12,4 meses de sobrevida versus 4,7 meses del tratamiento estándar, entre otros beneficios, que mejoran la calidad de vida de estas personas.

Para el caso del linfoma folicular, las nuevas opciones terapéuticas han demostrado reducir el riesgo de una recaída en un 46%, en los primeros dos años -después de recibir el diagnóstico-. En este tipo de linfoma, los pacientes presentan períodos de remisión y recaídas, a lo largo de su enfermedad.

 

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