4 de marzo: Día Mundial de la Obesidad

La obesidad es un problema de salud que hoy en día afecta a más de 650 millones de personas en todo el mundo.

Urge que todos los países en Centroamérica reconozcan a la obesidad como una enfermedad y puedan actuar en consecuencia.

Novo Nordisk Centroamérica y Caribe se une a la conmemoración del Día Mundial de la Obesidad junto con una coalición de organizaciones que se extiende por todo el mundo. Desde Obesity Canada, con sede en América del Norte, Obesity Action Coalition, The Obesity Society and Obesity Medicine Association, hasta la European Association for the Study of Obesity, Asia Oceania Society for the Study of Obesity, y organizaciones en África, Asia del Sur, América Latina y en el Caribe, para afrontar la obesidad e inspirar un cambio global en la formulación de políticas, percepciones y acciones.

Este frente unificado tiene el objetivo de buscar una respuesta global a este desafío crítico. La obesidad hoy representa una crisis global que afecta a más de 650 millones de personas en todo el mundo, pero no es comprendida de forma integral. La complejidad de esta enfermedad crónica, el desafío de desarrollar soluciones sostenibles y el estigma que este padecimiento trae consigo, representa un reto que requiere ser abordado por todos: sector público, privado, academia y sociedad.

La obesidad normalmente es asociada con el exceso de peso, la alimentación no saludable, la actividad física limitada y el poco cuidado de la salud. Pero detrás de todo esto, hay una ciencia más compleja y desconocida acerca de lo que significa vivir bajo las limitaciones de esta condición.

La obesidad es una enfermedad crónica que requiere un tratamiento médico a largo plazo. De naturaleza compleja y multifactorial, está influenciada por factores genéticos, fisiológicos, ambientales y psicológicos y se asocia con muchas consecuencias graves para la salud.

Se estima que el 67% de los habitantes de Centro América y el Caribe viven con sobrepeso y obesidad5, por lo que existe una urgente necesidad de que todos los países de la región la reconozcan como una enfermedad que debe ser tratada por un profesional de la salud y pueda entonces actuarse en consecuencia con las políticas necesarias.

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