Cáncer de pulmón

Cáncer de pulmón: una enfermedad de alto impacto 

 

 

Es el cáncer más común entre hombres y mujeres en el mundo.

 

Es responsable de 1 de cada 5 fallecimientos por cáncer.

 

El cáncer de pulmón es, hasta hoy, el más común entre los hombres y las mujeres y la principal causa de muerte por este tipo de enfermedad en el mundo; es decir, es el responsable de 1 de cada 5 fallecimientos por cáncer. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 1.8 millones de personas fueron diagnosticadas con este padecimiento en el año 2012 y murieron cerca de 1.59 millones de personas.

 

Datos de la OMS revelan que aproximadamente 11.882 nuevos casos de cáncer de pulmón se detectaron en el 2015 en Centroamérica, de los cuales 391 corresponden a Panamá. En lo que a mortalidad respecta, ese mismo año fallecieron 356 panameños por esta enfermedad.

 

La causa principal de este padecimiento es fumar cigarrillos. Según WebMD, este hábito genera 9 de cada 10 muertes por cáncer de pulmón.

 

“Entre mayor sea la cantidad de cigarrillosfumados a diario y cuanto más joven se inicie con este hábito, mayor será el riesgo de desarrollar un cáncer de pulmón”, detalló la doctora Vanessa Campos, gerente médico de Roche Centroamérica y Caribe (CAC). “Otros factores que incrementan el riesgo son: tener más de 60 años, ser o haber sido fumador pasivo, estar expuesto a radiación o en contacto con asbesto, gas radón y arsénico”.

 

El cáncer de pulmón tiene alto impacto en regiones menos desarrolladas del orbe y puede manifestarse de diferentes maneras.  Comúnmente, las personas afectadas presentan tos constante (a pesar de usar tratamiento para alergia, asma o antibióticos) y en algunos casos, con sangre. Esta puede acompañarse de fiebre, escalofríos, pérdida de apetitos y peso, dolor y silbido en el pecho, ronquera y dificultad para respirar y mucho cansancio, entre otros síntomas. (Ver recuadro: “Generalidades del cáncer de pulmón”).

 

“Si el paciente cuenta con uno o varios de los factores de riesgo y presenta algún signo de la enfermedad, debe visitar al médico de inmediato. Entre más temprano se realice el diagnóstico, mejor pronóstico puede tener la persona”, comentó la gerente médico.

 

Métodos de diagnóstico

 

Existen diversos métodos para detectar el cáncer de pulmón. Primeramente, destaca el examen físico completo que realiza el médico tratante. A partir de sus primeras impresiones, el especialista puede referir una radiografía de tórax, un análisis del esputo (secreción de las vías respiratorias), una broncoscopía,tomografía computarizada del tórax, biopsia del pulmón y un análisis de líquido acumulado en el pulmón.

 

“Estos métodos le permitirán al médico identificar el tipo de cáncer de pulmón y ofrecerle la mejor opción de tratamiento posible al paciente”, acotó la doctora Campos.

 

Avances en diagnóstico y tratamiento

 

Investigadores, médicos y científicos han centrado su atención en cómo mejorar el futuro contra esta enfermedad, lo que actualmente denota grandes avances para un diagnóstico más preciso y un tratamiento más personalizado del cáncer de pulmón.

 

Uno de los mayores avances diagnósticos es la biopsia líquida, que consiste en la posibilidad de encontrar fragmentos del ADN de los tumores en la sangre de los pacientes con cáncer. “Esto permite monitorear la progresión de la enfermedad o detectar mutaciones genéticas en el tumor, que pudieran sugerir qué medicamento debe usarse para tratar la enfermedad”, destacó la doctora Vanessa Campos.

 

Los investigadores continúan trabajando para ofrecerles a los pacientes las mejores terapias que permitan prolongar su vida a partir de la enfermedad; sin embargo, los tratamientos actuales contemplan radioterapia, quimioterapia o cirugía (en etapa temprana). Aquellos pacientes con cáncer de pulmón en etapas más avanzadas, también, pueden tratarse con terapias dirigidas, que son medicamentos que bloquean específicamente el crecimiento de las células malignas.

 

 

“La mejor manera de reducir el riesgo de padecer cáncer de pulmón es, definitivamente, no fumar y evitar exponerse al humo de cigarrillos o puros. Si la persona deja el fumado a tiempo, el tejido de los pulmones dañado se comenzará a reparar, gradualmente, por sí solo y el riesgo de sufrir la enfermedad disminuirá,  lo que puede traducirse, a futuro, en más tiempo de vida”, concluyó la doctora Campos. 

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