El Cólico infantil una dolencia frecuente

El Cólico infantil una dolencia frecuente

 

 

El cólico infantil afecta a 1 de cada 4 recién nacidos y es una de las razones más comunes por las que los padres contactan al pediatra e instituciones de salud durante el primer mes de vida del bebé. 

 

Su principal señal es un llanto excesivo, que a menudo resulta frustrante para los padres y cuidadores de los niños.

 

Durante los primeros 3 a 4 meses de vida existe un grupo de bebés que presentan un llanto excesivo sin causa aparente. Este proceso (se conoce) puede deberse a un síndrome conocido como cólico del lactante. Comúnmente, se define como un llanto repentino e incontrolable sin causa identificable, más frecuente a últimas horas de la tarde, en un lactante sano y bien alimentado entre las dos semanas y los cuatro meses de edad.

 

De acuerdo a los criterios diagnósticos de Roma III para los trastornos gastrointestinales funcionales, un niño tiene cólico infantil si tiene inexplicables episodios de quejas paroxísticas (recurrentes) y llanto durante al menos tres horas al día durante tres días a la semana o más, durante al menos una semana.

 

La prevalencia del cólico infantil varía ampliamente. Tanto como hasta un 26% de los niños son diagnosticados con cólico, por lo que la condición es una de las razones más frecuentes de visita a los pediatras, médicos de familia y enfermeras de la comunidad.

 

¿Qué causa el cólico infantil?

 

A pesar de décadas de investigación, la causa de los cólicos del bebé sigue siendo incierto, (pero) aunque existen varios factores que parecen contribuir.  Se han discutido tanto el papel de los factores de comportamiento (psicológicos y sociales); así como los componentes biológicos (alergia a los alimentos y dismotilidad intestinal).

 

En la mayor parte de los casos no se puede establecer una causa concreta para el cólico del lactante. Parece ser que es un síndrome secundario a un grupo de alteraciones. Se pueden incluir las posibles causas en dos grandes grupos:

 

Causas Gastrointestinales:

 

Alergia a las proteínas de la leche de vaca. Sólo en un reducido número de lactantes encontramos la alergía a la leche de vaca como causa del cólico. Es importante destacar que lo que normalmente denominamos alergía a la leche de vaca, se trata realmente, en la mayoría de los casos, de una intolerancia, y como tal, suele ser pasajero.

 

Meteorismo. Los lactantes durante los primeros cuatro meses de vida no absorben completamente la carga de lactosa contenida tanto en las fórmulas adaptadas como en la leche materna, y esto hace que se produzca gran cantidad de gas intestinal.

 

Hipermotilidad intestinal. Suele calmar con algunos cambios de postura.

 

Factores hormonales. Los niveles de la hormona intestinal motilina pueden estar aumentados en algunos lactantes con cólico.

 

Reflujo gastroesofágico. Hay que considerar este diagnóstico cuando pasado el cuarto mes, la sintomatología empeora o no mejora. Algunos de sus síntomas pueden ser: irritabilidad, rechazo al alimento y alteración del sueño al poco tiempo de la toma.

 

 

Desequilibrio en la Microflora intestinal. Diversos estudios han demostrado diferencias en la microflora intestinal entre los lactantes con cólicos y lactantes control, en particular en las especies de Klebsiella, bacterias anaeróbicas gram-negativas.

 

Tratamiento para aliviar este padecimiento.

La Dra. Sylvia Cruchet,MédicoCirujanodelaUniversidad deChile, especialistaenGastroenterología Infantil(CONACEM), nos comenta que “De acuerdo con la Organización Mundial para la Salud (OMS/WHO), los  probióticos son microorganismos vivos, que suministrados en cantidades adecuadas como suplementos alimenticios, promueven beneficios en la salud del organismo del huésped, como lo es reforzar el sistema inmune, reforzar la flora intestinal o para tener algún efecto específico a nivel de salud».

 

Las especies más utilizadas son:

 

•        Lactobacillus

•        Bifidobacterium

•        Levaduras como Saccharomyces boulard

•        Algunas especies de Escherichia coli

 

Algunas especies están presentes en la alimentación diaria de forma natural (quesos, yogures, aceitunas, soja, cereales) y otros se incorporan a un amplio abanico de productos, tanto en alimentos como en suplementos dietéticos.

 

Los probióticos activan los mecanismos de protección local de las mucosas y mejoran la respuesta inmunitaria del paciente, interviniendo  en  los  niveles  de  protección  y  en  el  grado  de inflamación de la mucosa.

 

El tracto gastrointestinal alberga una extensa y dinámica comunidad bacteriana adaptada a vivir y crecer en simbiosis con su huésped. Esta  continua  interacción  genera  importantes  beneficios  sobre  la salud.

 

Se estima que la microflora intestinal está formada hasta por 500 especies diferentes de bacterias, de las cuales 30 – 40 son comunes para el 99% de la población. La concentración bacteriana puede fluctuar  en  determinadas  circunstancias  (dieta,  tratamiento antibiótico, proceso antidiarreico, etc).

 

Pero todos los probióticos difieren uno del otro y los estudios que comparan diferentes cepas han demostrado que sólo algunos de ellos sobreviven en el tracto gastrointestinal, uno de los criterios básicos de la definición de un probiótico.  En un estudio invitro, 35 cepas de probióticos fueron puestos a prueba para ver si sobrevivían durante cinco días en un tracto gastrointestinal humano simulado.         Lactobacillus reuteri Protectis fue una de las únicas tres cepas que sobrevivieron.

 

La suplementación con Lactobacillus reuteri Protectis reduce significativamente el tiempo de llanto en los bebés con cólico infantil comparado con la simeticona, tratamiento que anteriormente se recetaba pero un estudio clínico publicado en Pediatrics en 2007 demostró que no es más eficaz que el placebo para el cólico infantil. 

 

El Lactobacillus reuteri DSM 17938 (Lactobacillus reuteri Protectis) es un probiótico aislado originalmente de la leche materna y tiene un perfil de seguridad y eficacia probada.

 

En el mercado local existe un nuevo tratamiento que contiene la cepa probiótica Lactobacillus reuteri Protectis, llamado BioGaia Protectis Gotas, que controla el cólico infantil y diarrea, se administra 5 gotas al día directamente (cuchara  o sobre el pecho de la madre) o mezclado con agua, leche, jugo o cualquier alimento frío o tibio. No cambia el sabor de los alimentos, puede utilizarse de manera simultánea con antibióticos y otros medicamentos. Este medicamento puede ser usado en recién nacidos, niños prematuros y hasta adultos.

 

La duración del tratamiento va a depender del motivo por el que se toma:

 

En el caso de cólico, los bebés deben tomar las gotas tan pronto como el cólico se hace evidente   continuar  tomándolas diariamente hasta que el bebé ha llegado a los 4-5 meses de edad.

 

El uso de las gotas todos los días desde el día del nacimiento del bebe y durante los primeros 12 meses de vida parece mejorar el desarrollo inmunológico del bebé y aliviar la alergia a largo plazo.

 

 

Estudios muestran que en el tiempo que el bebé llora se disminuye hasta un 78% luego de 3 semanas de administrar BioGaia Protectis Gotas en infantes que sufren de cólicos (vs 38% de reducción en el grupo tratado con placebo)

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