El ruido, ¡lo callas o te calla!

El ruido, ¡lo callas o te calla!

 

 

¡Cállalo! ¡Y que sea para siempre! De lo contrario, te callará el a ti… Se llama ruido; en nuestra región se oye estridente, estresa, ensordece y mata tu calidad de vida. Es por eso que desde hace más de 20 años, el último miércoles del mes de abril se conmemora el Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido. ¡Es hora de aislarlo!

 

Para Marc Altirriba, director Comercial de Alufactory -grupo inversionista español, experto en fabricación de puertas y ventanas de aluminio con aislante acústico- “en el tema del ruido, Panamá tiene una realidad cada vez más latente, la cual debe enfrentar cuanto antes. Hace unos meses, la Universidad Latina de Panamá desarrolló un estudio para medir la contaminación por ruido en la ciudad capital, el cual arrojó resultados preocupantes”.

 

Altirriba resaltó que a través de la investigación “se determinó que durante el día, el resultado más alto lo arrojó el Aeropuerto Internacional de Tocumen, producto del ruido de aviones y motores; seguido del cruce de San Miguelito y Albrook, debido al constante movimiento de las terminales de transporte terrestre, ferroviario y aéreo que se encuentran juntas en esa zona. Los tres puntos más altos (Tocumen, cruce de San Miguelito y Albrook), registran una contaminación acústica por encima de los 79 dB (decibeles), 14 puntos más de lo permitido según la ley”.

 

Cuando la contaminación acústica proviene de alguna bocina, tal vez puedas ampararte legalmente en el Decreto 141 del 23 de septiembre de 2014, que aprobó la alcaldía de Panamá, por medio del cual se regulan las actividades que generen ruidos por equipos de sonido y audio en el distrito de Panamá. Dicha reglamentación establece sanciones que van desde los $200 hasta los $1,000.

 

No obstante, hay personas naturales y jurídicas que incumplen la norma, pues de acuerdo a estadísticas del municipio de Panamá, el 25% de las querellas interpuestas en las corregidurías capitalinas reportan ruido excesivo. 

 

Pero, ¿qué puedes hacer cuando no existen regulaciones del ruido que generan vehículos, autobuses, camiones e industrias? Muchos piensan que la respuesta es nada y es ahí donde las personas se resignan a escuchar como cultural lo que realmente es vulgar.

 

“Para evitar que de una manera indirecta el ruido te parezca normal y termine enfermando tu existencia, debes ejecutar un plan en donde tú busques la solución. Pensar en cuáles son las debilidades de nuestras estancias por donde normalmente se introduce la contaminación acústica: puertas y ventanas”, explicó Altirriba.

 

Altirriba sostiene que “Panamá es un buen mercado para impulsar el uso de aislantes acústicos debido a los altos niveles de ruido que registra el país. Cuando las personas y nuestros clientes se encuentran en situaciones como estas, nuestra mejor recomendación es el reemplazo de puertas y ventanas. No obstante, aconsejamos a las personas que no solo tomen en cuenta la parte estética de las puertas y ventanas, sino también lo funcionabilidad de las mismas, pues esto puede repercutir de manera positiva o negativa en la calidad de vida”.

 

“No podemos negar que la oferta va de la mano con la demanda y que en Panamá hace falta mucha concienciación sobre la contaminación acústica y el uso de aislante, sin embargo como empresa socialmente responsable nos esmeramos en ofrecer soluciones de arquitectura tendientes a mejorar la calidad de vida y el ambiente. Se trata de puertas y ventanas practicables que frenan las ondas sonoras con un 17% más de eficacia, cuyos componentes están fabricados bajo normativas vigentes en la Unión Europea, las cuales son más exigentes que las legislaciones de otras partes del mundo”, detalló Altirriba.

 

 

En Alufactory también han apostado por incrementar drásticamente el aislamiento acústico aumentando el calibre del vidrio o instalando vidrios dobles con laminados acústicos.

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