10 Jul
La Historia del Brasier
Escrito por Gui Rodríguez |
Published in Moda
 
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La Historia del Brasier

 

 

Existe el mito de que el hombre que se inventó el brasier fue Otto Titzling (fonéticamente igual que ‘tit swing’ o colgadero de seno) y que supuestamente peleó legalmente con Phillip de Brassiere (‘fill up the brassiere’ o llena el brasier) quien patentaría el Brassiere a su nombre.

 

Pero es totalmente falso. Estos personajes fueron inventados por el autor canadiense Wallace Reyburn para su historia de comedia ‘Bust-UpThe Uplifting Tale of Otto Titzling and the Development of the Bra’ publicada en 1972. Brassiere no viene de Phillip, viene del francés brassière que significa literalmente camisilla

 

Algunos historiadores le atribuyen la creación del sostén a Hermine Cadolle, una francesa que en 1889 se dio a la tarea de diseñar ropa interior con la que soñaba. Su innovación consistió en dividir el corsé en dos partes. 

 

En 1907 Pierre Poiret empezó a esbozar los primeros patrones de este tipo de sostén en su taller parisino, pero tampoco fue él quien se llevó los honores, sino la estadounidense Mary Phelps Jacobs (también conocida como Caresse Crosby o 'Polly' como la llamaban sus padres), quien lo patentó en 1914 con el nombre de Backless Brassiere (corsé sin espalda), aunque en 2007 Francia celebrara los 100 años del 'brassière'.

 

Polly acababa de comprar un vestido para una fiesta pero era un poco escotado, así que tomó dos pañuelos de seda, un pedazo de cordel, un listón y, con la ayuda de su empleada, diseñó un sostén ligero y cómodo. Fue tal el éxito, que pronto empezó a recibir pedidos de amigas y familiares.

Un día un desconocido le ofreció un dólar por cada sujetador que le vendiera y se dio cuenta del enorme tesoro que tenía, por lo cual, el 3 de noviembre de 1914, patentó el Backless Brassiere. Con el paso del tiempo Mary decidió vender su negocio y la patente a la Warner Brothers Corset Company por 1.500 dólares de la época.


 
Al poco tiempo que Mary Phelps vendiera su negocio, un fenómeno totalmente ajeno a la industria de la corsetería propició que se disparara la comercialización de los sujetadores. Tras entrar Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial, el Gobierno hizo un llamado para que las mujeres donaran sus pesados corsés para poder utilizar el metal. Se acumularon 28 mil toneladas de acero que pasaron de los cuerpos de las mujeres a las fundiciones de guerra.

 

Aunque muchas lo aborrecen pues lo consideran molesto, lo cierto es que cuando lo inventaron las  mujeres aplaudieron esta prenda, ya que antes de que existiera ellas debían sufrir embutidas en corsés metálicos incómodos y poco sensuales.

 

Las copas de los brasieres, como los condones y los ataúdes, fueron ’estándar’ hasta que alguien tuvo la brillante idea de considerar las tallas de la espalda y el tamaño de las copas para hacerlas de diversas medidas. Se trataba de una inmigrante rusa llamada Ida Rosenthal, que en 1928 fundó la compañía Maidenform.


 
La llegada del nylon en 1939 le dio otro giro a esta prenda interior. Desde entonces el brasier reina sin discusiones y cambia y mejora cada día. Los hay en todo tipo de telas, tamaños y colores. Sin tiras, o con tiras cruzadas o paralelas. Helados para tonificar, con anillos metálicos, unos para agrandar el busto, otros para reducirlo; para cubrir toda la mama o media copa para lucir el escote. Con broche atrás, adelante o al costado y hasta sin gancho. Grandes diseñadores se han sumado a la confección de delicadas prendas íntimas, todas con un toque de glamour, sofisticación y hasta extravagancia.
 
Hablar hoy de brasieres es también hablar de Versace, Dolce y Gabbana, Chanel, Leonisa, Giorgio Armani, Christian Dior, Calvin Klein y Victoria’s Secret.

 

¿Símbolo de la liberación femenina?

En los años 60 la prenda se convirtió en símbolo político, ante la quema de sujetadores por parte de las jóvenes hippies, que reclamaban sus derechos y libertad sexual. (Este tipo de protesta todavía se mantiene para reclamar diferentes derechos de la mujer desde abusos sexuales hasta cáncer de mama)

 

Cuando le preguntaron a Rosenthal si la nueva tendencia supondría el fin de su imperio, contestó: "Toda persona tiene derecho a vestirse o desvestirse, pero a partir de los 35 años la mujer no tiene figura para prescindir del sujetador. El tiempo está a mi favor".

 

Efectivamente, el tiempo le dio la razón, y en 1967 se lanzó la primera campaña televisiva publicitando este elemento, aunque apenas a finales de los 80 se incorporó el encaje elástico. En el 2000 se inventó el airbra o wonderbra, relleno de aire para aumentar el volumen de los senos. El avance tecnológico ha hecho posible que ya existan sujetadores inteligentes, como el numetrex, que incorpora una válvula que toma el pulso de los latidos del corazón, o el night bra, que previene las arrugas del escote.

 

Fuente: alo.co

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