GUARDAPARQUES: ENTRE EL AMOR POR LA NATURALEZA

GUARDAPARQUES: ENTRE EL AMOR POR LA NATURALEZA Y LA LUCHA POR SU CONSERVACIÓN

Saliendo el alba, a eso de las seis de la mañana, Joel Enrique se prepara para salir. El canto de los grillos y pájaros, junto con la brisa de los inmensos árboles que lo rodean se convierten en sus acompañantes cada mañana mientras se prepara para otro día de trabajo. Termina su café,  amarra las botas, guarda su machete, y se coloca su sombrero para iniciar el patrullaje por el Parque Nacional Camino de Cruces, pulmón verde cercano a la ciudad de Panamá.

Joel Enrique Segundo Martínez, es uno de los 210 guardaparques que laboran en las más de 100 áreas protegidas del país. Mientras reubicaba a una iguana dentro del parque cuenta que lleva cinco años laborando para el Ministerio de Ambiente, y hace énfasis en que más que un trabajo es una aventura. «Antes trabajaba en construcción, pero venía con mis amigos a hacer senderismo, no sé por qué pero la belleza de este lugar y su historia me cautivaron, y poco a poco fui empapándome sobre su entorno y en menos de lo que canta un gallo me postulé para guardaparque y el resto es historia», expresó

 «Ellos son el alma de las áreas protegidas, trabajan 24/7 en pro de la conservación de la naturaleza y su fauna. De hecho durante esta pandemia, muchos de ellos se mantienen trabajando y han continuado con las labores de patrullaje», indicó Shirley Binder, Directora Nacional de Áreas Protegidas y Biodiversidad. Explicó que se han registrado casos de contagios por COVID-19, más no defunciones entre los miembros del equipo, afortunadamente.

El Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP) cuenta con custodios ambientales en edades entre los 25 y 67 años, la importancia del relevo generacional y compartir experiencias entre los guardabosques salientes y los jóvenes es vital para el fortalecimiento de su gestión. Binder, destaca que más allá de las labores de patrullaje, un guardaparque debe contar con conocimiento completo sobre el área en la que trabaja, relación con la comunidad, manejo de herramientas tecnológicas como drones y GPS que son elementales en su jornada diaria.

Hermoso pero sacrificado, al igual que Binder, el joven de 38 años indica que a lo largo de estos cinco años le ha tocado trabajar en días feriados, nacionales, festividades navideñas, entre otros. Uno de los momentos más duros fue cuando su hija estaba más pequeña y en su inocencia lloraba por la ausencia de su padre, al no entender por qué no estaba en casa durante varios días. «Arleth actualmente tiene seis años y ya entiende, mis abuelos me enseñaron el amor por la naturaleza y hoy en día se lo inculco a ella. La traigo al parque en mis días libres y ella es feliz, de hecho, dice que quiere ser veterinaria», cuenta con una sonrisa de orgullo.

Hay áreas protegidas  que requieren de más guardianes que otras, las que cuentan con más personal son Parque Nacional Darién – Darién, y Parque Nacional Coiba – Veraguas; sin embargo se necesita más funcionarios para abarcar la gran cantidad de áreas protegidas que hay en el país.

«En la medida que te involucras en la naturaleza y los trabajos que ellos realizan, se va entendiendo la labor de estas personas, que muchas veces no comprendemos por lo apartada que son las áreas protegidas en algunos casos», indicó Binder, mientras hace énfasis en que la labor de estos custodios tiene muchos riesgos, debido a que dentro de ellas se registran infracciones ambientales por parte de personas que muchas veces son violentas al ser descubiertas por estos héroes ambientales. De igual manera, están los riesgos propios de la naturaleza como mordedura de serpientes, caídas, etc.

Hoy el Ministerio de Ambiente celebra a Joel y a todos los guardaparques que día a día hacen patria protegiendo las riquezas naturales del país y agradece su esfuerzo y entrega en momentos como este.

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